La partitura en mí
Lo inefable de este mundo es que nunca sabes lo que pasa pero si te paras a buscar respuestas ya te estás perdiendo algo. Pasa rápido. En el minuto y medio de una canción, visito escenas de mi vida que normalmente evito, para no caer en la sensibilidad. Es en ese minuto y medio cuando la vida me da un respiro, salgo de la rutina y entro en el inconmensurable mundo de la magia. No lo puedo ver, sólo sentir. Pertenecer me llena de orgullo, pero también me responsabiliza del impacto que mi obra puede tener en la sociedad. Mi gran amiga la música es también, mi gran contradicción. Me declaro creyente de su Dios, uno cuyo único deber es existir para amparar a los músicos que se han quedado sin melodías. La música tal y como yo la entiendo no se puede escuchar en cualquier lugar, se debe disponer de un lugar en el que todas las almas vibren al unísono. Pero aquí está la contradicción, mentiría si dijese que no pero ...